—¿Por qué, con lo que cada una de nosotras sabe de cocina, no enseña a las demás y, de paso, encontramos una excusa perfecta para pasar un buen rato de tanto en tanto?
—¡Ay, sí! ¡Qué divertido, chiquitinas!
—Yo no sé tanto como para enseñar, me parece a mí... ¿Sí? ¿De verdad que sí? Yo pongo mi casa "a la disposición".
—Entonces, hecho: nos reunimos cada vez que queramos. En casa de Blanca.
Y lo demás, es un hecho. Nos reunimos cada poco tiempo para experimentar con ingredientes, maneras de cocinar, herramientas de cocina y sobre todo, para darle un poco de sal y especias a la vida.
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